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Accesibilidad··5 min de lectura

¿Qué diferencia hay entre audioguía, signoguía y audiodescripción?

La audioguía cuenta en voz la pieza al visitante general; la signoguía la cuenta en lengua de signos para personas sordas; la audiodescripción describe lo que se ve para personas ciegas.

Alegoría de la Vista: una mujer y un amorcillo en una sala llena de cuadros, esculturas, instrumentos ópticos y objetos de colección
Jan Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens, La Vista, 1617 · Museo del Prado · Wikimedia Commons (dominio público)

La audioguía cuenta en voz una obra, un monumento o un lugar al visitante general; la signoguía cuenta ese mismo contenido en lengua de signos, con subtítulos, para las personas sordas; y la audiodescripción describe con palabras lo que se ve, para que una persona ciega o con baja visión se forme una imagen de lo que tiene delante. Las tres parten del mismo patrimonio, pero responden a necesidades distintas, y un espacio accesible necesita que convivan.

Las tres palabras se usan a menudo como si fueran intercambiables, y no lo son. Confundirlas lleva a pensar que con una audioguía «ya está cubierta» la accesibilidad, o que unos subtítulos equivalen a una signoguía. Este artículo explica qué hace cada una, a quién sirve y cómo encajan en un mismo recorrido.

La audioguía: contar la pieza en voz

Una audioguía es una locución que acompaña la visita. El visitante elige una obra o un punto del recorrido y escucha una explicación: quién la hizo, cuándo, qué cuenta, por qué importa. Puede tener distintos tonos, de más narrativo a más infantil, y puede ofrecerse en varios idiomas.

Su público es el visitante general, el que ve la obra mientras escucha. Por eso una audioguía puede decir «fíjate en el detalle de la esquina» si la ficha de la obra describe ese detalle: cuenta con que el visitante lo tiene delante.

Hoy, la forma más habitual de ofrecerla es una web-app que se abre con un código QR en el móvil del propio visitante, sin descargar ninguna aplicación. El artículo ¿Audioguía por QR o dispositivo físico? compara los dos modelos.

La signoguía: el contenido en lengua de signos

Una signoguía ofrece el contenido de la visita en vídeo, con una persona que lo signa en lengua de signos española (LSE) y subtítulos sincronizados. Su público son las personas sordas, sobre todo las signantes, para quienes la lengua de signos es su primera lengua.

La diferencia con unos subtítulos es de fondo. Los subtítulos transcriben un audio a texto escrito; la signoguía traduce el contenido a otra lengua, reconocida por ley en España y con su propia gramática. Signar un nombre propio, un tecnicismo artístico o un topónimo exige decisiones de traducción, y por eso la producción de una signoguía es un trabajo profesional. El artículo ¿Qué es una signoguía? lo explica con más detalle.

La audiodescripción: describir lo que se ve

La audiodescripción traduce en palabras la información visual de una obra: qué representa, cómo está compuesta, qué colores y formas la organizan. Su público principal son las personas ciegas o con baja visión.

Aquí está la diferencia clave con la audioguía. Una audioguía explica la obra a quien la ve; la audiodescripción la describe a quien no la ve. Si una audioguía dice «el retrato muestra a una mujer con un abanico», da por hecho que el resto se percibe con la vista. Una audiodescripción ordena la información de lo general a lo particular para que quien escucha construya primero una imagen global y luego la complete. En España, la referencia técnica es la norma UNE 153020. Hay más detalle en ¿Qué es la audiodescripción en museos?.

Las Meninas: la infanta Margarita en el centro rodeada de damas, una enana, un perro y el propio Velázquez pintando un gran lienzo
La misma obra admite tres versiones: la audioguía la explica, la signoguía la cuenta en LSE y la audiodescripción la describe · Diego Velázquez, Las Meninas, 1656 · Wikimedia Commons (dominio público)

Cómo encajan en un mismo recorrido

Las tres no compiten entre sí: se complementan. Un museo, una oficina de turismo o un yacimiento accesible necesita que el mismo recorrido llegue a todos los públicos, y lo más práctico es que convivan en un mismo sitio:

  • Una sola fuente. Las tres versiones salen de la misma ficha de cada pieza. Así, lo que dice la audioguía, lo que se signa y lo que se describe es coherente.
  • Un mismo QR. El visitante escanea el código de la pieza y elige la versión que necesita, sin pedir un aparato distinto en el mostrador.
  • La misma regla de rigor. Ninguna de las tres debería afirmar algo que la ficha no recoge. Si la ficha no lo dice, la audioguía no lo dice, y tampoco la audiodescripción.

A esas tres versiones se suelen sumar otras dos que amplían el público: la versión infantil, con un lenguaje y una estructura pensados para niños, y la traducción a otros idiomas.

Cómo lo resuelve Tekeum

Tekeum crea audioguías inteligentes y accesibles para museos, oficinas de turismo, yacimientos y exposiciones temporales, y reúne todas estas versiones en la misma web-app, con la imagen de la institución:

  • Audioguías, también en versión infantil, escritas desde las fuentes oficiales de la institución.
  • Signoguías en lengua de signos española. Si la institución ya tiene vídeos propios, se integran sin coste; producirlos es un servicio aparte.
  • Audiodescripción con un asistente que propone el texto y una persona que lo revisa y lo aprueba.
  • Traducción sin reescritura creativa: no aparecen datos nuevos por el camino.

Todas siguen la misma regla: se revisan y no se publican sin la validación de la institución. La página de audioguías para museos explica cómo se aplica a una colección.

Para ver cómo quedaría en un espacio concreto, Tekeum prepara una demo gratuita de la audioguía con 3 piezas o puntos reales (las demos no incluyen signoguía ni audiodescripción): respuesta en menos de 24 h y videollamada de 15 minutos para revisarla, sin compromiso. Pide tu demo gratis.

La demo es contenido de prueba, sin curar, y puede contener imprecisiones. Con la información oficial de la institución, el rigor se garantiza al 100 %.

Fuentes

  1. Fundación CNSE. Guía de accesibilidad para personas sordas en las industrias culturales (2013).
  2. Boletín Oficial del Estado. Ley 27/2007, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas (2007).
  3. Ética y Cine Journal, vol. 13, n.º 1. Análisis de la norma UNE 153020 sobre audiodescripción (Font Bisier, M. Á.) (2023).
  4. MonTI. Monografías de Traducción e Interpretación, n.º 4. Multi-Sensory Approaches to (Audio)Describing the Visual Arts (Neves, J.) (2012).

Preguntas frecuentes

¿Una audioguía sirve a una persona ciega?+

En parte. La audioguía explica la pieza, pero da por hecho que el visitante la ve. Para que una persona ciega o con baja visión se forme una imagen de lo que tiene delante hace falta audiodescripción.

¿Los subtítulos sustituyen a una signoguía?+

No. Para muchas personas sordas signantes, la lengua de signos es su primera lengua y el texto escrito no garantiza la misma comprensión. La signoguía traduce el contenido a lengua de signos española, con subtítulos.

¿Se pueden ofrecer las tres en el mismo recorrido?+

Sí. Lo práctico es que convivan en la misma web-app y en el mismo QR de cada pieza, escritas a partir de la misma ficha, para que cada visitante elija la versión que necesita.

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