
Una signoguía es una guía multimedia que traduce el contenido de un museo o espacio patrimonial a lengua de signos, acompañada de subtítulos, para que las personas sordas puedan recorrer la visita de forma autónoma. Es, en esencia, la versión visual de una audioguía: donde la audioguía ofrece una locución de voz, la signoguía ofrece un vídeo en lengua de signos.
La Fundación CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas) la define como un reproductor multimedia en el que la información se ofrece mediante vídeo en lengua de signos y subtitulado. En España, esa lengua es la lengua de signos española (LSE), reconocida legalmente en 2007.
Para quién es una signoguía
La signoguía está pensada para personas sordas y con discapacidad auditiva, y también resulta útil para personas sordociegas cuando se combina con otros apoyos. Su objetivo es que estas personas puedan disfrutar del patrimonio en igualdad de condiciones que el resto de visitantes: recorriendo las salas a su ritmo, eligiendo qué obras consultar y sin depender de una visita guiada con intérprete en un horario fijo.
Este punto es importante, porque no todas las personas sordas leen los textos escritos del museo con la misma comodidad. Para muchas personas sordas signantes, la lengua de signos es su primera lengua, y un panel de sala en español escrito no equivale a acceso pleno. La signoguía cubre esa diferencia.
Cómo funciona una signoguía
El funcionamiento es paralelo al de una audioguía. El visitante selecciona una obra o un punto del recorrido y el dispositivo reproduce un vídeo en el que un intérprete signa la explicación de esa pieza, con subtítulos sincronizados. Museos como el Reina Sofía —pionero en incorporar este servicio en un museo estatal— o el Thyssen-Bornemisza ofrecen recorridos de este tipo desde hace años.
Una signoguía bien hecha no se limita al vídeo signado. Suele incluir también un mensaje de bienvenida, un plano de localización, un glosario de términos artísticos y, en algunos casos, imágenes de detalle de las obras. Todo ello construye una experiencia completa, no un simple subtítulo añadido.
En qué se diferencia de una audioguía y de otros recursos
Conviene no confundir tres cosas que a veces se mezclan:
Una audioguía ofrece la explicación en audio (voz). Es la solución estándar para el público general y para personas ciegas o con baja visión cuando se combina con audiodescripción.
Una signoguía ofrece la explicación en vídeo, en lengua de signos, con subtítulos. Es la solución para personas sordas signantes.
Los subtítulos por sí solos transcriben el audio a texto, pero no equivalen a una signoguía: para una persona cuya primera lengua es la LSE, el texto escrito no siempre garantiza comprensión plena. Por eso la traducción a lengua de signos es un trabajo específico, no una transcripción.
De hecho, traducir a lengua de signos no es transcribir palabra por palabra. La LSE tiene su propia gramática, y la traducción de contenidos patrimoniales exige decisiones específicas: cómo signar nombres propios, tecnicismos artísticos o topónimos que no tienen un signo establecido. Investigaciones académicas sobre traducción de signoguías culturales, como las de González-Montesino (2020), han señalado precisamente que los tecnicismos, antropónimos y topónimos son los puntos donde más se resiente la comprensión si la traducción no se cuida. Es un trabajo de traducción profesional, no una tarea mecánica.
Por qué cada vez más museos incorporan signoguías
La accesibilidad en museos ha dejado de ser un extra para convertirse en un requisito. La normativa europea de accesibilidad (European Accessibility Act) y la legislación española sobre igualdad de oportunidades empujan a las instituciones culturales a garantizar el acceso a personas con discapacidad. Una signoguía es una de las formas más directas de cumplir con ese compromiso hacia el público sordo.
Pero más allá de la obligación, hay una razón de fondo: un museo que no ofrece su contenido en lengua de signos está dejando fuera a una parte de sus visitantes. La signoguía es la herramienta que permite que el patrimonio se cuente también para ellos.
Cómo crea Tekeum una signoguía
Tekeum produce signoguías como parte de su servicio de mediación cultural, partiendo siempre de las fuentes oficiales de la institución. El proceso incluye la elaboración del guion con rigor patrimonial, su traducción a LSE por intérpretes profesionales, la grabación en vídeo y el subtitulado, todo entregado en una web-app accesible por código QR, sin necesidad de dispositivos externos ni de una app que descargar.
Si tu museo, yacimiento o espacio cultural quiere hacer accesible su contenido a las personas sordas, cuéntanoslo y preparamos una demostración con obras reales de tu espacio. Sin compromiso.
Fuentes: Fundación CNSE; González-Montesino, R. H. (2020), «Accesibilidad y Patrimonio: especificidades de la traducción de signoguías culturales a una lengua de señas», Lenguaje 48(2); servicios de accesibilidad del Museo Reina Sofía y del Museo Thyssen-Bornemisza.