
Una signoguía es una guía multimedia que traduce el contenido de un museo o espacio patrimonial a lengua de signos, acompañada de subtítulos, para que las personas sordas puedan recorrer la visita de forma autónoma. Es, en esencia, la versión visual de una audioguía: donde la audioguía ofrece una locución de voz, la signoguía ofrece un vídeo en lengua de signos.
La Fundación CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas) la define como un reproductor multimedia en el que la información se ofrece mediante vídeo en lengua de signos y subtitulado. En España, esa lengua es la lengua de signos española (LSE), reconocida legalmente en 2007 por la Ley 27/2007.
Para quién es una signoguía
La signoguía está pensada para personas sordas y con discapacidad auditiva. Su objetivo es que estas personas puedan disfrutar del patrimonio en igualdad de condiciones que el resto de visitantes: recorriendo las salas a su ritmo, eligiendo qué obras consultar y sin depender de una visita guiada con intérprete en un horario fijo.
Este punto es importante, porque no todas las personas sordas leen los textos escritos del museo con la misma comodidad. Para muchas personas sordas signantes, la lengua de signos es su primera lengua, y un panel de sala en español escrito no equivale a acceso pleno. La signoguía cubre esa diferencia.

Cómo funciona una signoguía
El funcionamiento es paralelo al de una audioguía. El visitante selecciona una obra o un punto del recorrido y el dispositivo reproduce un vídeo en el que un intérprete signa la explicación de esa pieza, con subtítulos sincronizados. El Reina Sofía fue en 2007 el primer museo de titularidad pública en incorporarla, y museos como el Thyssen-Bornemisza la ofrecen hoy.
Una signoguía bien hecha no se limita al vídeo signado. La del Reina Sofía, por ejemplo, incluía también un mensaje de bienvenida, un plano de localización y un glosario de términos artísticos. Todo ello construye una experiencia completa, no un simple subtítulo añadido.
En qué se diferencia de una audioguía y de otros recursos
Conviene no confundir tres cosas que a veces se mezclan:
Una audioguía ofrece la explicación en audio (voz). Es la solución estándar para el público general y para personas ciegas o con baja visión cuando se combina con audiodescripción.
Una signoguía ofrece la explicación en vídeo, en lengua de signos, con subtítulos. Es la solución para personas sordas signantes.
Los subtítulos por sí solos transcriben el audio a texto, pero no equivalen a una signoguía: para una persona cuya primera lengua es la LSE, el texto escrito no siempre garantiza comprensión plena. Por eso la traducción a lengua de signos es un trabajo específico, no una transcripción.
De hecho, traducir a lengua de signos no es transcribir palabra por palabra. La LSE tiene su propia gramática, y la traducción de contenidos patrimoniales exige decisiones específicas: cómo signar nombres propios, tecnicismos artísticos o topónimos que no tienen un signo establecido. Investigaciones académicas sobre traducción de signoguías culturales, como la de González-Montesino (2020), analizan precisamente las técnicas y los problemas propios de estos encargos. Es un trabajo de traducción profesional, no una tarea mecánica.
Por qué cada vez más museos incorporan signoguías
La accesibilidad en museos ha dejado de entenderse como un extra. Cada vez más instituciones culturales la consideran parte de su servicio público, y una signoguía es una de las formas más directas de cumplir con ese compromiso hacia el público sordo.
Pero más allá de la obligación, hay una razón de fondo: un museo que no ofrece su contenido en lengua de signos está dejando fuera a una parte de sus visitantes. La signoguía es la herramienta que permite que el patrimonio se cuente también para ellos.
Cómo crea Tekeum una signoguía
Tekeum integra signoguías en su servicio de mediación cultural, partiendo siempre de las fuentes oficiales de la institución. Si la institución ya tiene vídeos en lengua de signos, se integran sin coste. Si hay que producirlos, es un servicio aparte que incluye la elaboración del guion con rigor patrimonial, su traducción a LSE por intérpretes profesionales, la grabación en vídeo y el subtitulado. Todo se entrega en una web-app accesible por código QR, sin dispositivos externos ni app que descargar.
Para ver cómo encaja la signoguía junto a la audioguía y la audiodescripción, el artículo ¿Qué diferencia hay entre audioguía, signoguía y audiodescripción? las compara, y la página de audioguías para museos explica cómo se integran en una colección.
Para conocer Tekeum, la demo gratuita muestra la audioguía con 3 piezas reales del espacio (las demos no incluyen signoguía): respuesta en menos de 24 h y videollamada de 15 minutos para revisarla, sin compromiso. Pide tu demo gratis.
La demo es contenido de prueba, sin curar, y puede contener imprecisiones. Con la información oficial de la institución, el rigor se garantiza al 100 %.
Fuentes
- Fundación CNSE. Guía de accesibilidad para personas sordas en las industrias culturales (2013).
- Boletín Oficial del Estado. Ley 27/2007, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas (2007).
- Revista de Arte (Logopress). El Museo Reina Sofía asegura la accesibilidad a las personas sordas a través de las signoguías (2007).
- Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Sign language guides and audio descriptions.
- Lenguaje, vol. 48, n.º 2 (Universidad del Valle). Accesibilidad y Patrimonio: especificidades de la traducción de signoguías culturales a una lengua de señas (González-Montesino, R. H.) (2020).