
La audiodescripción es un servicio de apoyo a la comunicación para personas ciegas o con baja visión que traduce en palabras la información visual de una obra, para que puedan comprenderla y disfrutarla de forma parecida a como lo hace una persona que ve. En un museo, esto significa describir un cuadro, una escultura o una sala con la precisión suficiente para que quien no puede verla se forme una imagen mental fiel de lo que tiene delante.
En España, la referencia técnica es la norma UNE 153020, elaborada con participación de la ONCE, que define la audiodescripción como el conjunto de técnicas que compensan la falta de información visual mediante una descripción sonora que traduce o explica el mensaje. No es un resumen ni una opinión: es una traducción de lo visual a lo verbal.
Por qué no basta con leer la cartela
Aquí está el malentendido más común. La cartela de un museo da datos: autor, título, año, técnica, dimensiones. Es información útil, pero no describe la obra. Decir "óleo sobre lienzo, 1889, 73 × 92 cm" no le cuenta a nadie qué se ve en el cuadro.
La audiodescripción hace lo que la cartela no hace: explica qué representa la obra, cómo está compuesta, qué colores y formas la organizan, qué atmósfera transmite. Una descripción bien hecha suele empezar por una idea general —"esta pintura muestra un paisaje al atardecer"— y va bajando al detalle, para que el oyente construya primero una imagen global y luego la complete. Sin ese trabajo, una persona ciega tiene los datos de la ficha pero no tiene la obra.
Cómo se hace una buena audiodescripción
Audiodescribir bien es un oficio, no una tarea automática. Los especialistas en audiodescripción museística trabajan con algunos principios que se repiten en la literatura profesional y académica del sector:
Orden y estructura. Se presentan los elementos de forma organizada, normalmente de lo general a lo particular, para que la persona pueda ir asimilando la información sin perderse.
Objetividad. El guion describe lo que hay, no lo que el redactor opina. La idea es no condicionar la interpretación de quien escucha: se le da la información para que él construya su propia lectura de la obra, igual que haría cualquier visitante.
Precisión y concisión. Frases cortas, adjetivos exactos. Las analogías ayudan: comparar el tamaño de una pieza con un objeto cotidiano transmite mejor la escala que una cifra en centímetros.
Duración medida. Se recomienda que la descripción de una obra no se alargue en exceso —la literatura del sector suele situar el límite en torno a los tres minutos— para que no decaiga la atención de quien escucha.
Esto explica por qué una audiodescripción hecha con criterio no se improvisa ni se genera sin revisión. Requiere conocer la obra, conocer las necesidades del público con discapacidad visual y saber escribir para el oído.
La audiodescripción no solo sirve a las personas ciegas
Aunque su destinatario principal son las personas ciegas o con baja visión, la audiodescripción beneficia a más gente. A quien tiene dificultades de percepción o atención, a quien recorre el museo sin mirar la pantalla, e incluso a visitantes sin ninguna discapacidad, porque una buena descripción invita a mirar la obra con más detenimiento del habitual. La accesibilidad, entendida bien, mejora la experiencia de todos, no solo de un colectivo.
Cómo trabaja Tekeum la audiodescripción
Tekeum incorpora la audiodescripción en su servicio de mediación cultural mediante un asistente que ayuda a redactar el guion tomando como base las fuentes oficiales de la institución y las convenciones de la norma UNE 153020 como referencia de diseño. El texto no se publica sin más: pasa por revisión humana, porque la calidad de una audiodescripción depende del criterio de quien la supervisa. El resultado se integra en la web-app junto al resto de contenidos, accesible sin dispositivos externos.
El objetivo no es sustituir al audiodescriptor profesional, sino darle una herramienta que le quite trabajo mecánico y le deje concentrarse en lo que importa. Cuando el proyecto lo requiere, Tekeum trabaja con audiodescriptores profesionales.
Si tu museo o espacio cultural quiere hacer su contenido accesible a las personas ciegas o con baja visión, cuéntanoslo y preparamos una demostración con obras reales de tu espacio. Sin compromiso.
Fuentes: norma UNE 153020 (AENOR); ONCE; proyecto ENTI de AIETI, «Audiodescripción museística»; Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción (CESyA), Universidad Carlos III de Madrid.