
Para saber cómo crear una audioguía basta con seguir el orden correcto: primero se decide qué se cuenta y a quién, después se reúnen las fuentes y solo entonces se escribe, se revisa, se pone voz y se publica. Datos dudosos, paradas eternas o códigos que nadie encuentra suelen venir de saltarse ese orden.
Cómo crear una audioguía en ocho pasos
Sirven igual para un museo, una oficina de turismo o un yacimiento:
- Decidir qué se cuenta, a quién y en qué orden.
- Reunir las fuentes antes de escribir.
- Escribir el guion para el oído.
- Revisar y validar con la institución.
- Poner voz, sonido y traducción.
- Pensar en la accesibilidad desde el principio.
- Publicar con un QR permanente.
- Medir y corregir.
Paso 1. Decidir qué se cuenta, a quién y en qué orden
Antes de escribir hay que tener el recorrido: qué piezas o puntos entran, en qué orden y dónde está cada uno. No todo necesita una parada; conviene elegir lo que el visitante no entendería sin ayuda o lo que explica el resto.
La Carta de ICOMOS para la interpretación del patrimonio, ratificada en Québec en 2008, pide que los programas de interpretación identifiquen y evalúen a su público, demográfica y culturalmente. Un grupo escolar, un turista extranjero y un vecino del pueblo no necesitan lo mismo.
El resultado de este paso es una lista sencilla: número de parada, pieza y ubicación. El Museo del Prado, por ejemplo, publica en su web el itinerario «Colección audioguía 1-100», en el que cada obra lleva su número, su autor, su fecha y la sala donde se encuentra.
Paso 2. Reunir las fuentes antes de escribir
Una audioguía nunca será más rigurosa que la información de la que sale. Por cada parada hace falta una ficha con los datos verificados, la descripción de lo que se ve y la referencia de dónde sale cada dato. Cómo prepararla está explicado en la ficha de obra de una audioguía.
La Carta de ICOMOS pide además que las fuentes queden documentadas y que se reconozcan las hipótesis alternativas cuando las hay. Si de una pieza se discute la autoría o la fecha, la audioguía tiene que decirlo así, no elegir una versión en silencio.
Paso 3. Escribir el guion de la audioguía para el oído
El visitante no puede volver atrás con la vista, así que cada parada necesita una idea principal, frases que se entiendan a la primera y un orden claro.
- Empezar por lo que se ve. Una frase que dirija la mirada («a la izquierda, junto a la ventana…») hace más que tres datos seguidos.
- Escribir los números y los nombres como se dicen. «Siglo XVII» o una sigla funcionan en papel; en audio hay que saber cómo se pronuncian.
- No suponer dónde está el visitante. En exteriores y edificios, «a su espalda» puede ser falso según por dónde haya llegado.
- Ajustar la duración a lo que la pieza da de sí. Si la ficha es corta, el guion también. Rellenar es la manera más rápida de perder rigor.
Paso 4. Revisar y validar con la institución
Todo guion necesita al menos dos lecturas: la de quien lo escribe y la de alguien distinto que lo compruebe contra la ficha. Después, la institución debe leerlo y aprobarlo. Aquí se cazan los errores más caros de corregir después: una fecha que no coincide con la cartela, un nombre mal escrito, un tema delicado tratado sin cuidado.
Paso 5. Poner voz, sonido y traducción
La voz debe ser clara, a un ritmo tranquilo, y pronunciar bien los nombres propios del lugar. Si hay música de fondo, muy por debajo de la voz.
La traducción se hace sobre el guion aprobado, sin añadir datos; los detalles están en el artículo sobre cómo traducir una audioguía.

Paso 6. Pensar en la accesibilidad desde el principio
Una audioguía solo de audio deja fuera a quien no oye. Las pautas WCAG del W3C, que sirven como referencia, piden para el audio pregrabado una alternativa que presente información equivalente: un texto que pueden leer las personas sordas o con dificultades auditivas, y las sordociegas en braille. Las pautas de diseño de exposiciones accesibles del Smithsonian lo dicen sin rodeos: toda la narración en audio debe estar también en formato impreso.
En el sector público hay además un marco legal. El Real Decreto 1112/2018 regula la accesibilidad de las webs y aplicaciones móviles de las administraciones, ayuntamientos y mancomunidades incluidos, y remite a la norma UNE-EN 301549:2019, alineada con las WCAG 2.1.
La transcripción es el mínimo. A partir de ahí, la audiodescripción y la signoguía en lengua de signos completan el recorrido; la página de audioguía accesible y accesibilidad en museos explica cómo encajan.
Paso 7. Publicar: el QR, en su sitio y para siempre
Una audioguía web se abre escaneando un código QR con el móvil, sin descargar nada. El código debe estar donde el visitante se detiene, a una altura cómoda, con contraste suficiente y una indicación breve de qué ofrece.
Y debe ser permanente: si al renombrar una parada o rehacer el contenido el código deja de funcionar, hay que reimprimir toda la señalética.
Paso 8. Medir y corregir
La Carta de ICOMOS pide que los programas de interpretación se supervisen y evalúen de forma continua, con la opinión del público, y advierte de que su éxito no debe medirse solo por el número de visitantes.
Interesa saber qué paradas se escuchan enteras, en cuáles se abandona y qué idiomas se usan. Una parada que casi nadie termina suele pedir un guion más corto.
Errores frecuentes al crear una audioguía
- Empezar por la tecnología. Elegir la aplicación antes de tener el recorrido y las fuentes.
- Publicar sin la aprobación de la institución. Lo que se oye en sala es la voz oficial del lugar.
- Dejar la accesibilidad para el final. Añadir transcripciones a posteriori cuesta más que escribirlas a la vez.
Cómo lo hace Tekeum
Con Tekeum, la institución aporta sus fuentes oficiales y aprueba cada guion. Tekeum escribe a partir de la ficha y nada más, ajusta la duración, hace una segunda revisión independiente, traduce, pone voz natural y publica con un QR permanente, sin aplicación. Las estadísticas muestran, por parada e idioma, dónde se abandona la escucha. Cómo funciona la plataforma está en la página de software de audioguías para museos y patrimonio, y el proceso de control, paso a paso, en rigor histórico en audioguías con IA.
Cada proyecto se presupuesta a medida: Tekeum entrega presupuesto y proyecto previo en menos de 72 horas. Para verlo con piezas reales de un espacio concreto, Tekeum prepara una demo gratuita con 3 piezas: respuesta en menos de 24 h y videollamada de 15 minutos para revisarla. Pide tu demo gratis.
La demo es contenido de prueba, sin curar, y puede contener imprecisiones. Con la información oficial de la institución, el rigor se garantiza al 100 %.
Fuentes
- ICOMOS. Carta ICOMOS para la Interpretación y Presentación de Sitios de Patrimonio Cultural (texto completo) (2008).
- Museo Nacional del Prado. Colección audioguía 1-100 (itinerario).
- W3C Web Accessibility Initiative. Understanding SC 1.2.1: Audio-only and Video-only (Prerecorded) (Level A).
- Smithsonian Institution. Smithsonian Guidelines for Accessible Exhibition Design.
- Boletín Oficial del Estado. Real Decreto 1112/2018, de 7 de septiembre, sobre accesibilidad de los sitios web y aplicaciones para dispositivos móviles del sector público (2018).
- Portal de Administración Electrónica (Gobierno de España). Resumen del RD 1112/2018 para entidades obligadas.