
Con Tekeum, si la institución entrega las fuentes de la exposición desde el principio, la audioguía está lista para revisar al día siguiente. Publicarla depende de esa revisión: la audioguía sale al público cuando la institución la ha leído y aprobado, no antes.
La pregunta es razonable, porque una exposición temporal vive con un calendario muy distinto al de una colección permanente. Hay una fecha de inauguración que no se mueve, textos que se cierran a última hora y un montaje que puede cambiar hasta el último día. Este artículo explica de qué depende el plazo, qué parte está en manos de la institución y por qué «lista para revisar» y «publicada» no son lo mismo.
Por qué el plazo importa tanto en una exposición temporal
En una colección permanente, una audioguía que tarda unas semanas más no es un problema grave: la colección seguirá ahí. En una exposición temporal, cada semana de retraso es una semana menos de vida útil del contenido. Si la audioguía llega a mitad de la muestra, buena parte del público ya no la escuchará.
Por eso el proceso clásico de redacción, revisión, grabación y montaje no siempre cabe en el calendario de una exposición temporal.
De qué depende el plazo
El plazo no depende de una sola cosa. Estos son los factores que más pesan:
- Que las fuentes lleguen completas. Textos curatoriales, fichas de obra con autor, título y descripción, y el orden del recorrido. Si las fichas llegan por partes, la audioguía también.
- El número de piezas. No es lo mismo una muestra de una sala que una exposición con muchas obras repartidas en varias secciones. En exposiciones más complejas, el plazo se acuerda al inicio.
- La calidad de las fichas. Una ficha muy corta da un guion corto. Si una ficha casi no tiene información, no se escribe: se pide más información, porque si la ficha no lo dice, la audioguía no lo dice.
- La revisión de la institución. Es la parte que la institución controla y la que decide cuándo se publica.

«Lista para revisar» no es «publicada»
Esta distinción es la clave del proceso. Que la audioguía esté lista para revisar al día siguiente significa que los guiones ya están escritos a partir de las fuentes, que se han contrastado con cada ficha y que la institución puede leerlos.
A partir de ahí, la institución lee los guiones, comenta lo que necesite cambiar y aprueba cada uno. Sus comentarios llegan a Tekeum, se aplican y se revisan. Solo cuando la institución da el visto bueno, la audioguía se publica. Nada sale sin su aprobación, por mucha prisa que haya.
Qué puede preparar la institución para ganar tiempo
Hay algunas cosas que ayudan a que el calendario se cumpla:
- Reunir las fichas de obra antes de cerrar el montaje, aunque falte algún detalle de sala.
- Decidir quién revisa y reservar ese tiempo en el calendario de la exposición.
- Elegir los idiomas y las versiones que se necesitan (infantil, audiodescripción) desde el principio.
- Pensar dónde irán los QR: en la cartela, en un atril o en el folleto de sala.
Cuando el montaje cambia
En una exposición temporal es habitual que una obra se retire, cambie de sitio o se corrija un texto a última hora. La institución puede pedir el cambio o hacerlo desde el panel. Cada pieza tiene un QR permanente, así que el código impreso sigue funcionando aunque el contenido cambie, y lo publicado no cambia sin que la institución lo decida. Si la exposición viaja a otra sede, el contenido queda en la plataforma y puede adaptarse.
Una forma de probarlo
La página de audioguías para exposiciones temporales explica qué incluye, y el artículo ¿Audioguía por QR o dispositivo físico? ayuda a decidir cómo la escuchará el visitante.
Para ver cómo quedaría en un espacio concreto, Tekeum también prepara una demo gratuita con 3 piezas reales: respuesta en menos de 24 h y videollamada de 15 minutos para revisarla, sin compromiso. Pide tu demo gratis.
La demo es contenido de prueba, sin curar, y puede contener imprecisiones. Con la información oficial de la institución, el rigor se garantiza al 100 %.