
Es la pregunta que todo responsable de patrimonio se hace antes de pedir presupuesto, y la que casi nadie responde con cifras concretas. La respuesta honesta es que depende, pero el rango es enorme: en la contratación pública hay proyectos de audioguías y contenidos de visita de decenas de miles de euros y otros que superan los dos millones. Entender por qué existe esa diferencia es la mejor forma de no pagar de más.
Lo que revelan los contratos públicos
Los presupuestos de las instituciones son públicos, y dan una idea clara de lo que se paga hoy en España.
En el extremo alto están los grandes museos con dispositivos físicos. El Museo Nacional del Prado licitó en 2020 su servicio de audioguías con un presupuesto base de 641.443 euros sin IVA y un valor estimado de contrato de 2,8 millones de euros. El Real Alcázar de Sevilla licitó en 2024 la venta de entradas y las audioguías en un mismo contrato de dos lotes, con un valor estimado conjunto de 2,26 millones de euros; el lote de audioguías incluía una aplicación de contenidos y el suministro de 35 audioguías. Son cifras que corresponden a instituciones con millones de visitantes y a un modelo basado en flotas de aparatos que hay que comprar, mantener, limpiar y reponer.
Pero el dato más revelador está en el tamaño medio. El Ayuntamiento de Gijón sacó a concurso en 2024 las producciones audiovisuales e interactivas del Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés —con el equipamiento técnico incluido— por 101.145 euros, dentro de un Plan de Sostenibilidad Turística en Destinos. Es un museo arqueológico local, no un gran museo nacional, y aun así la cifra es de seis dígitos. Proyectos como este se financian con fondos europeos, lo que a veces desdibuja lo que realmente cuesta la parte de contenido frente al equipamiento y la obra.
La horquilla, por tanto, es enorme para un servicio que en esencia hace lo mismo: contar el patrimonio al visitante.
La conclusión es que el precio de una audioguía no lo determina el contenido. Lo determina el modelo de entrega.

Qué es el modelo tradicional y por qué encarece tanto
La "audioguía tradicional" es el modelo basado en dispositivos físicos: la institución contrata una empresa que le suministra una flota de aparatos —esos reproductores con auriculares que se recogen en un mostrador— cargados con el contenido de la visita. El visitante deja un documento en depósito, recoge el aparato, hace el recorrido y lo devuelve al salir. Es el modelo que ha dominado los museos durante décadas y el que explica la mayoría de las cifras altas de los ejemplos anteriores.
Ese modelo encarece por razones que tienen poco que ver con la calidad de la visita:
Hay un coste de hardware. Comprar cientos o miles de dispositivos, y renovarlos cuando envejecen o se quedan obsoletos, es una inversión que se repite cada pocos años.
Hay un coste de personal. Los aparatos no se entregan solos: hacen falta empleados en un mostrador que los den, los recojan, cobren y resuelvan incidencias.
Hay un coste de logística. Los dispositivos hay que cargarlos cada noche, limpiarlos, guardarlos, inventariarlos y reponer los que se pierden o se rompen.
Y hay un coste de rigidez. Cambiar un contenido implica reprogramar los aparatos uno a uno. Añadir un idioma o corregir un error no es inmediato.
Todo eso se paga cada año, esté o no esté relacionado con lo que el visitante realmente escucha. Buena parte del presupuesto de un contrato tradicional no financia el guion ni la voz: financia la infraestructura de tener aparatos.
Por qué en 2026 ese modelo tiene cada vez menos sentido
En 2026, el modelo de dispositivos tiene cada vez menos sentido para la mayoría de espacios. El visitante ya lleva en el bolsillo un dispositivo mejor que cualquier aparato de museo: su propio móvil. Pedirle que haga cola para recoger un cacharro, dejar un documento en depósito y devolverlo al salir es fricción pura, y además obliga a la institución a sostener un coste fijo permanente. Los aparatos envejecen, se estropean y hay que renovarlos; una web-app no hay que renovarla.
Hay una excepción legítima: los dispositivos con pantalla siguen siendo útiles para las signoguías, donde el vídeo en lengua de signos necesita una pantalla garantizada. Pero para la audioguía de audio, el móvil del visitante cubre el caso con creces.
Cómo se presupuesta el modelo web-app
Cuando se quita el hardware de la ecuación, el coste cambia de orden de magnitud. Una audioguía web-app se entrega por código QR, funciona en el móvil del visitante sin descargar ninguna app y no genera coste de dispositivos ni de personal de mostrador.
En Tekeum, cada proyecto se presupuesta a medida. Lo que define el presupuesto es el trabajo real: el número de piezas o puntos de interés, los idiomas, el nivel de accesibilidad (audiodescripción, signoguía) y las rutas geolocalizadas. También la modalidad: gestionada —llave en mano, donde Tekeum se ocupa de todo y la institución solo revisa y aprueba— o self-service, donde la propia institución gestiona los contenidos desde el panel. Se contrata por institución, sin dispositivos y sin coste por visita.
Tekeum entrega presupuesto y proyecto previo en menos de 72 horas: alcance, piezas, idiomas, calendario e importe, para que la institución compare con datos de su propio espacio y no con una tarifa genérica. Se pide desde la página de presupuesto o directamente en contacto.
Hay un matiz que conviene conocer antes de comparar: en el modelo gestionado, el primer año incluye un arranque único, calculado según el trabajo de puesta en marcha: asesoramiento, curación y validación del contenido, tono y estructura, códigos QR y seguimiento hasta la publicación. Su importe depende del proyecto y figura en la propuesta. A partir del segundo año se paga solo la cuota anual.
Puesto en contexto con los ejemplos de arriba, la diferencia es de modelo, no de contenido: sin flota de aparatos, sin mostrador y sin obra desaparece la mayor parte de lo que encarece un contrato tradicional. El contenido, en Tekeum, se escribe a partir de las fuentes oficiales de la institución y no se publica sin su aprobación. Lo que cambia es haber eliminado todo lo que no aporta valor al visitante.
¿Se puede contratar como contrato menor?
Para muchas instituciones públicas, esta es la pregunta decisiva, porque un contrato menor se tramita de forma mucho más ágil que una licitación. La Ley de Contratos del Sector Público fija el límite del contrato menor de servicios en 15.000 euros (art. 118 de la Ley 9/2017). Tekeum se puede contratar como contrato menor: el presupuesto a medida permite ajustar el alcance del proyecto a ese procedimiento, y el encaje concreto lo decide siempre el órgano de contratación de cada institución.
Qué debería incluir cualquier presupuesto
Antes de comparar dos ofertas, conviene mirar más allá de la cifra final y comprobar qué entra:
Producción del contenido a partir de fuentes fiables, no texto genérico. Voces de calidad. Idiomas, y si se pagan aparte o van incluidos. Accesibilidad (audiodescripción, signoguía), que a veces se factura como extra caro y a veces viene de serie. Mantenimiento y actualización, porque un contenido que no se puede actualizar envejece mal. Los costes del primer año frente a los siguientes, para no comparar una cuota anual con un arranque. Y el modelo de entrega, que es lo que más pesa en el total.
Para comparar modelos con más detalle, el artículo ¿Audioguía por QR o dispositivo físico? repasa ventajas y límites de cada uno, y la página para municipios y oficinas de turismo explica cómo encaja en un ayuntamiento.
En resumen: cada proyecto se presupuesta a medida, Tekeum entrega presupuesto y proyecto previo en menos de 72 horas y se puede contratar como contrato menor.
Para ver cómo quedaría en un espacio concreto, Tekeum prepara una demo gratuita con 3 piezas o puntos reales: respuesta en menos de 24 h y videollamada de 15 minutos para revisarla, sin compromiso. Pide tu demo gratis.
La demo es contenido de prueba, sin curar, y puede contener imprecisiones. Con la información oficial de la institución, el rigor se garantiza al 100 %.
Fuentes
- Museo Nacional del Prado. Exp. 20AA0014 «Servicios de audioguías y otros dispositivos móviles de apoyo a la visita al Museo Nacional del Prado» (2020).
- Boletín Oficial del Estado. BOE-B-2020-4127. Anuncio de licitación de la Dirección del Museo Nacional del Prado. Expediente 20AA0014 (2020).
- Europa Press (Teleprensa). El Alcázar licita por vía urgente el contrato para el servicio de venta de entradas y reservas y las audioguías (2024).
- Gobierto Contratación (datos de la Plataforma de Contratación del Sector Público). Contrato mixto de producciones audiovisuales e interactivas y equipamiento para el Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés (Ayuntamiento de Gijón) (2024).
- Boletín Oficial del Estado. Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, artículo 118 (contratos menores) (2017).